martes, 8 de septiembre de 2015

El día del vuelo 24/07/2015 [0]

Muy temprano amaneció, la verdad no había dormido mucho. Varios pensamientos por mi cabeza se cruzan, y sigo "volando" con las palabras de una gran amiga rutera (2014) que me mencionó en la madrugada: "Pana, vos viví la Ruta, vivila [...] no puedo darte consejos porque cada ruta tiene su "algo" que la hace única y diferente a todas las demás..."

Viajé por dos horas hacia Quito, observando por la ventana las montañas y los lagos, escuchando los discos "Trapos" y "Radio Insomnio" de Attaque 77 (especialmente las canciones: Echo Fuego, Vacaciones Permanentes y El Camino) [además recordaba la canción Sueños de Attaque también]; observando los autos venir y pasar, observando a mi gente, a mi pueblo, a mis raíces.

Mil pensamientos seguían invadiéndome; me preguntaba: ¿qué pasará cuando llegue? ¿cómo será todo? ¿llegaré?...
Cuando ya se acercaba la hora de partir al "punto de no retorno" en el aeropuerto, por esas bonitas "casualidades" irónicas del destino me encontré con una rutera 2013: Cami. Lo más impresionante y magnífico del momento era que también era de Ecuador. Considerando que en los últimos años solo ha ido un/a representante ecuatoriano/a ¡¡era algo fabuloso!! Irónicamente ella también viajaba a Madrid, y también por un mes... Y para completar la "coincidencia" venía el mismo día que yo, por lo tanto creo que aquí empieza la Magia del Camino. Sí, porque hay cosas que son inefables y no hace falta cuestionarlas tanto porque son intrínsecas de la misma VIDA.

Luego de despedirme de los míos, y viendo algunas lágrimas en unos ojos hermosos, partí con mis dos mochilas, con mi sombrero y con una funda en la que llevaba un traje de mis raíces, de la provincia de los lagos: Imbabura. Hay que mencionar que soy de Ibarra, la capital de la provincia (una ciudad muy bonita y tranquila, rodeada de cerros hermosos para escalar y acampar...)

Estaba en la sala de espera y pude conversar con la bonita ecuatoriana rutera. No pasó mucho tiempo para tener confianza al conversar, es que era de esas ocasiones en las que uno se encuentra con alguien de buena onda, de buena energía, de una misma familia. Hablar con ella, me inyectaba una dosis de tranquilidad.

También quiero mencionar que estaba presente un chico (que no recuerdo el nombre) que iba a viajar a Madrid; pero su destino final era otra ciudad. Seguro le irá muy bien, las circunstancias le han de sonreír. Hablamos durante ciertos momentos, nada más... Sea como sea, me acuerdo de él.

...

Luego, el miedo me quería dominar: el vuelo se retrasó y tuve que esperar "más de lo esperado..."
Finalmente, llamaron a todos los pasajeros a abordar... ¡Me alegré un montón! 
Me despedí de Cami, y en pocos instantes ya estaba en el avión... Primero hacía una escala en Bogotá, luego tomaba otro vuelo a Madrid...

Ya en Bogotá entré corriendo al aeropuerto, yo y muchos pasajeros teníamos pinta de apurados, desesperados. Solo faltaban cinco minutos para el vuelo (literalmente) y la sala para abordar estaba muy lejos... 

Después de correr durante un buen rato, encontré la sala y por fin pude abordar. Con algunas personas más, éramos los últimos en subirnos al avión.

...

Al primer rutero que vi fue a Javi de Guatemala, luego a Marcela de Honduras y  a Eva de Nicaragua. Acto seguido vi a algunos mexicanos; me acuerdo de Brenda, y también de las uruguayas.

¡¡¡Se sentía esa buena vibra!!! ¡¡¡Empezaba el Camino de la Ruta Quetzal [BBVA]!!!







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